Hace unos días sentada en mi cama con la luz apagada leía Táctica y
estrategia de uno de mis escritores favoritos, Mario Benedetti. Pensé en su
rostro, lo que me revelan sus ojos cuando miro una imagen suya en la web, me
percate del brillo de su mirar y lo romántico que era, sin duda debió estar
enamorado, no sé muy bien de que, probablemente de una mujer, de la vida, de
las letras, incluso del propio poema. Cuando escribo he de confesar que lo hago
desde el fondo de mi alma, no sé como explicarlo pero quien escribe seguro se
ha de identificar, yo pienso que estoy muy enamorada de lo que el alma es capaz
de crear mediante las palabras, pienso en lo hermosa y fría que es la vida,
como sea aún es hermosa y en que algún día alguien me lea e imagino esa sonrisa
de satisfacción, porque finalmente sean líneas cortas o largas, bellas o
crueles, un poema es un verso que enamora, es la única cosa cruel que uno puede
leer y seguirá siendo perfecta, sin olvidar la música. Cerré mis ojos,
enseguida sonreí porque esta noche he escuchado unas palabras llenas de melodía
y hechas con el alma, finalmente yo le llamo poesía. Entonces relacione el
poema Táctica y estrategia con la persona que leyó para mi, en un instante
descubrí lo que se siente escribir mientras se esta pensando en alguien,
seguramente Benedetii debió estar muy enamorado, ahora escribiré mientras me
sigo enamorando y le dedicó a mi amor Táctica y estrategia.
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario Benedetii