jueves, 30 de junio de 2011

Corazón cantor


Era una noche de lluvia goteando temblorosamente al sentir el frio y soledad.
Una bella damisela con luceros llenos de amor
y silueta de cristal cantando una canción
que con su voz parecían versos para su amor,
el cual siguió la canción lleno de inspiración,
los dos cantaban con esas letras hechas para los dos
que el viento bailando los acompaño
y la noche fría los abrazo.
Ella de repente se ilusiono
y pidió a su buen amor,
un hombre tan bello como si fuera sol,
a su única y verdadera adoración
al cual cubría con sus brazos
que se confundían con seda
le cantará como último deseo
esa noche una canción.
El quería cantarle una perfecta a su amada
que mucho lo pensó,
el no sabe pero su corazón lo ayudo...
Fue así como él la tomo entre sus brazos
y como rayos de sol le dio calor,
mientras ella escuchaba los latidos de su corazón
los cuales eran acordes de cada letra que su amado le cantaba
que más que eso era porque su voz parecía canción.
Ella sintió que la embargaba una alegría rotunda
con una melancolía serena que no callo
y la lluvia tan lijera la acompaño.
Aquella última noche fue perfecta para los dos
pues la fría noche cálida se hizo,
y el corazón de la amada dio latidos solo para su amor
que se los dedico cual si fueran versos convertidos en canción.

Estrofas de pasión

Ahogame con llanto
con caricias perpetuas al irte,
con estrofas de besos
que inunden mi alma.

Amordazame con tus labios
hiereme mientras amamos,
si te vas cantame lira
con un te amo.

Me has dicho que buscas otros brazos,
pues si en mi todo es poema
por la rima que me has dado,
aniquilame mientras me colmas.

No te detengo! pero antes
dejame otra estrofa
y deja la puerta abierta
hasta que me regales otras.

Los ojos de mi amore son la noche estrellada

Amore mío la noche me recuerda a tus ojos
constelada y amada
y hace que cada lucero
llene de alegría muchos corazones.

Mientras náufrago en ti cada noche
encuentro tranquilidad al oír tu nombre,
la soledad que me embarga
es amena cuando me canta la noche.

El timón son tus besos
que cuando viajo
las distancias parecen mas cortas
cuando no te veo.

Te pareces a la blanca luna
cálida, alegre, radiante
iluminosa y hermosa
que ilumina el océano tan elegante.

Oh! noche estrellada
te pareces a los ojos de mi amore
y envidiosa cada mañana
te ocultas diciendo su nombre.

Viajo guiándome por tu brillante mirada
que como luceros se encienden
cual si fuera una estrella enamorada
y yo solo te busco impaciente.

Oh! los ojos de mi amore son la noche estrellada
que cada día espero para amarla
y yo con mi manto
cubrirla cual si fuera sol.

jueves, 16 de junio de 2011

El caballero y su dama

Como cada día la dama despierta con ganas de verlo, sus latidos son los de él tiñendo de amor sus ganas de hallarlo, sus versos que pobres son los dedica dadivosamente a su valioso caballero armado que siempre va a rescatarla, cruza cada puente que sea necesario para amarla sin importar cuantas rocas resbalosas encuentre; él es su timón, su balza, el río azulado y dulzón que la acoge en las noches frías mientras duerme, cuando canta una canción en cada estrofa le dice -te quiero- regalandole una rosa, mientras...su musa lo espera con fuerza.


Aquél caballero es la sonrisa en su rostro cuando cada mañana inicia su busqueda frívolamente, él es su único ensueño del pasado, su valiosa ilusión futura y alegria rotunda del presente.


Cuando la ampara con sus brazos la calma, le obsequia tranquilidad y en cada beso que declama son poemas que le escribe con bondad. Cuando llega la noche ella lo ama con virtuosa locura y siendo su dama lo espera con ancias y voluntad de amarlo sin condicion.

sábado, 11 de junio de 2011

III GACELA DEL AMOR DESESPERADO

La noche no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tú vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.
Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

Un poema de Federico García Lorca