Como cada día la dama despierta con ganas de verlo, sus latidos son los de él tiñendo de amor sus ganas de hallarlo, sus versos que pobres son los dedica dadivosamente a su valioso caballero armado que siempre va a rescatarla, cruza cada puente que sea necesario para amarla sin importar cuantas rocas resbalosas encuentre; él es su timón, su balza, el río azulado y dulzón que la acoge en las noches frías mientras duerme, cuando canta una canción en cada estrofa le dice -te quiero- regalandole una rosa, mientras...su musa lo espera con fuerza.
Aquél caballero es la sonrisa en su rostro cuando cada mañana inicia su busqueda frívolamente, él es su único ensueño del pasado, su valiosa ilusión futura y alegria rotunda del presente.
Cuando la ampara con sus brazos la calma, le obsequia tranquilidad y en cada beso que declama son poemas que le escribe con bondad. Cuando llega la noche ella lo ama con virtuosa locura y siendo su dama lo espera con ancias y voluntad de amarlo sin condicion.
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Mis letras se las dedico a usted que lee.