Yo solo espero a que llegue la noche y escribirte,
escribirte a ti amor
amor mío,
hallado entre las tinieblas y tempestades
te encontré y te traje aquí a mis brazos
entonces, apretados estamos diariamente uno del otro
mientras miramos pasar gente vagando
tu y yo amándonos
entre besos y caricias mutuas
urgidas por contarse secretos
y conocerse mientras el sol
se va ocultando a orillas de cada montaña,
ver esos rayos de sol que confundo con tus ojos
destellantes mientras muestras ternura
besandome a cada rato
y diciendo yo amordazadamente te amo.
Y grito cada recuerdo de nuestra historia vivida,
tú enamorándome cada segundo
y yo iluminada continuando a tu lado,
entonces, mis ojos miran
esa tarde de octubre mientras el viento nos helaba
y las hojas de los arboles competían
para estar dentro de nuestro acercamiento,
de repente despierto en un instante pronunciando tu nombre
mientras nos amamos tanto
y es ahí cuando se que eres realidad,
mis dedos continuando conociendo
cada parte de ti, rincones, ríos,
estrellas, cielos claros los que hacen
tus dedos platicando
cuando juntos iluminan mi piel.
Corazón, así te he llamado
cada noche que me abrazas con tus palabras
alicientes llenas de pasión para besarme
y ser uno delante del otro,
y ser uno y no ser dos,
aunque son dos grandes corazones los que gritan con furia engranada
cuanto nuestro amor vaga entre las tinieblas
pero siempre fuertes
iluminando el camino que nos lleva
hasta llegar a la perfección
de una grata luz que miramos entre nuestro cielo
cuando lo recorremos anciamente,
tontamente, perdidos, iluminados,
tocándolo y amándolo
existiendo solo tu y yo,
mi boca y la tuya,
mi ser junto a tu ser
entonces, mi cielo es tu mismo cielo
como cuando hacen tacto
tú piel con la mía.
"...cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. ¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?" Galeano
viernes, 11 de marzo de 2011
sábado, 5 de marzo de 2011
Son 3 para las diez y 12 minutos pasados de las once
Son 3 para las diez y te extraño,
juro que quisiera estar contigo como aquella vez.
Son 2 para las diez
y un minuto mas cerca de verte,
un minuto mas cerca de abrazarte.
Falta 1 minuto para las diez
no sabes acaso 60 segundos son tan largos cuando no estas
y cuando estoy contigo 60 segundos
tan solo son un suspiro.
Ya dieron las 10 y aun pienso en ti
te extraño, te añoro como se añora la primavera en el frió invierno,
te quiero como se quiere a una amiga que se ha llegado a adorar
y quizás a más.
Mira me he perdido tratando de recordar tu rostro
pero ya son 10 dos y aun pienso en ti,
y ahora son las 10 tres
y tan solo 6 minutos me costo escribir esto,
ten por seguro que te daría todo mi tiempo
si tú tan solo lo pidieras, te quiero.
Son 12 minutos pasados de las once
escribo una planilla de tu nombre tartamudeandolo
y te siento aquí cerquita de mis labios
pensando en ti y en mi
diariamente recostados
contándonos cosas que solo los astros conocen.
Son las 11 con catorce,
que rápido llegan a mi mente versos para ti,
amor, una vez más la noche cálida nos abraza
estando juntos de nuevo
y ya mis labios tienen un sabor a ti
en este minuto que ha pasado
pero ya son 11 dieciséis,
aquí en este cuarto te siento
tu calor me cubre, lo siento apretándome
susurrando letras
hechas por tus fuertes besos
como si tu lengua las formara
y en mis labios has escrito tu nombre.
Han pasado 120 segundos
desde que recordé mis manos sobre tu rostro
y después me abrace sintiendo tus manos sobre mis hombros.
Ya dieron las 11 diecinueve
y pasaron 6 minutos para que saliera esto de mi corazón
ya que el minuto más fue el que me tomo
cerrar los ojos
mientras pedía fuertemente
que me des todo tu tiempo
como yo te entrego el mío, te quiero.
Te desnudas igual...
Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
Un poema de Jaime Sabines
viernes, 4 de marzo de 2011
Pequeño colibri
No, pequeño colibrí
yo no soy esa flor que desea saciarte
ya tengo dueño
acepta mi simple compañía
no puedo darte de beber
mas te puedo cubrir para que no pases frío,
pequeño colibrí
con discretos colores
soy una flor de ancias y dolores
forzándome para estar siempre con mi néctar
para satisfacer solo la sed de mi único dueño,
no, pequeño colibrí
si te vas vete lleno de alegría.
yo no soy esa flor que desea saciarte
ya tengo dueño
acepta mi simple compañía
no puedo darte de beber
mas te puedo cubrir para que no pases frío,
pequeño colibrí
con discretos colores
soy una flor de ancias y dolores
forzándome para estar siempre con mi néctar
para satisfacer solo la sed de mi único dueño,
no, pequeño colibrí
si te vas vete lleno de alegría.
Cita con sus letras II
A quien me ha dejado eclipsar en la sombra de lo suyo...
Hace unos minutos estabas aquí
estaban tus letras
tu voz, tu pequeña y frágil voz
como cuando deseas amarme,
Hace unos meses teníamos una cita cada noche
una cita entre tu y yo completamente
cada noche me cubrías lleno de deseo
con versos hechos para mi,
Ahora me has cubierto desde la mañana
con tu sombra tenue solo para mi
eres inmaculablemente mi inspiración
mi guia cada mañana
y sin pisar mi sombra caminas a lado mío,
Le has puesto luna a mi nombre
y ahora yo le pongo poesía a el tuyo,
te espero cada noche
para cubrirte con hermosas palabras
estrofas, versos llenos de amor,
sigue siendo libre, vuela,
pero llevame contigo,
ámame entre las tinieblas y tempestades
invitame a amanecer contigo
y amarnos inmensamente todas las noches,
te has quedado dormido
no importa, yo cuidare tu sueño llena de dicha
y mientras miro cuidadosamente tu rostro
cálido y tranquilo
espero pacientemente a que habrás tus ojos
y me reciban ellos con un beso de amor.
Media noche
La realidad es incierta, creamos sentimientos derivados de nuestra mente débil y esta, a su vez nos empuja a buscar una verdad, la cual encontraremos.
Las manos me sudan heladas por tanta oxigenación en mi piel después de percatar la presencia de un desconocido mientras secaba mi cuerpo al terminar de tomar un baño, el que tomo pocos minutos enseguida de la rutina que enmarca mi vida de satisfacción. Estoy temblando, incluso mi corazón está igual de acelerado como cuando...
Se abalanza sobre mi, veo su furia engranada en sus ojos con tanto deseo de deshacerse de algo, corro pero mis piernas no responden, el dolor es aterrador y miro como todo estoy cubierto de agua roja, es sangre hiriente que está matandome aún cuando esta ya fuera de mi, imposible, grito fuertemente, mi voz tiembla estoy enmudecido, le imploro se detenga y sigue, por que hace esto; me pregunto, sin embargo es inútil por que esta enloquecida.
No, no logro entender pero en sus ojos me miro, soy yo aquella persona que está matandome llena de satisfacción total por amachacar mi corazón y tragarselo; sigo temblando, mi corazón está igual de acelerado como cuando yo en noches como está pero pocos minutos antes me lleno de deseo mirando chorros de sangre de personas desconocidas, la realidad es incierta, he estado buscando a alguien más fuerte que yo, está aquí, justo ahora frente a mi con esa sonrisa ofreciéndola como despedida final, he caído yo, mi corazón está dejando de palpitar tal como lo siento después de terminar con aquello que marca mi vida de satisfacción. Me quedo sin aliento, no percibo ni un pequeño sonido por mas que trato de agudizar mi oído; la persona enloquecida se ha marchado y no tardo ni un minuto en darme cuenta que me he ido yo también.
Te invito té
Hoy no escribo poesía,
escribo amor
amor mío
que has llegado abriendo el ventanal
tocando suavemente mi rostro
con tus rayos de sol
enmudecido de tanto calor.
Escribo amor,
te invito esta noche
a tocar una estrella y bajar otra
mientras comemos uvas y te invito té.
Hoy no escribo poesía,
te escribo a ti prosa de mi alegría.
escribo amor
amor mío
que has llegado abriendo el ventanal
tocando suavemente mi rostro
con tus rayos de sol
enmudecido de tanto calor.
Escribo amor,
te invito esta noche
a tocar una estrella y bajar otra
mientras comemos uvas y te invito té.
Hoy no escribo poesía,
te escribo a ti prosa de mi alegría.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
