Hoy,
no tengo ganas de usted,
de verlo de vez en cuando y sonreír
de sus ojos causándome emoción,
y divisar su risa llena de ángeles.
Esta mañana, no desperté añorándolo,
escuchando la canción de su voz,
el piano de sus palabras no dichas
el ocaso de su rostro en mis manos.
Esta tarde, no ancio ver mi vida en usted
tampoco sentir su piel llena de esperanza
ni sus pláticas llenas de fortaleza
mucho menos el amor que me da en un ósculo paz.
Esta
noche, que bella luna
se
asoma acariciándome como sus alas
aunque
esta luna
no
dormiré pensándolo radiante.
Mientras
duermo no lo soñare,
tampoco
a su amor y a su tiempo en mi
menos
pronunciare su nombre que es verso para mi
y
despertare no involucrándome a ti.
Porque
quiero despertar
haciéndolo
aquí
dándome
sus noches enteras
desayunándome
su rostro.
Por
las tardes me tome la mano y no soltarlo
nunca más
pasar
días enteros haciendo mil cosas incluso ni una sola
dormir
una siesta y me bese la vida entera
hoy
no solo tengo ganas de usted porque lo quiero para siempre aquí, en mí.