El ave aletea con sollozos de pasión
rastreando un horno donde abrigarse
pues en su mirada habita
un camino para alguien más.
En sus plumas carga una dádiva
esa que se le encomendó
bebiendo sorbos de fe
anhela entregarla a un regazo.
Entre las tinieblas revolotea
siempre coraje lleva
fuerzas le sobran
pues nunca va sola.
Duerme solo cuando ve una sombra
que le ayude a pensar y ver el camino
ese que la llevará
a el niño puro que la recibirá.
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Mis letras se las dedico a usted que lee.