domingo, 18 de marzo de 2012

El octavo color del arcoiris

La terraza del café. Van Gogh


Mira,
siente,
saborea cada palabra hoy confesada
suave,
sincera,
hasta ser embajada en ti
y emerger de esa mirada
que murmura tantas cosas,
emerges de esos recuerdos de media noche
hora tras hora
y saboreo,
pienso,
bebo cada recuerdo lleno de ti,
en mi soledad tus ojos me acompañan,
tu sonrisa traviesa llena la mía como una bebida
que herve e hipnotiza.
Recurrir al poema para hablar de ti
con tu campo de pasión sobrante
que se derrama de entre tus manos
y me tientan a ciegas, es tan insondable para mis manos
que no solo es la locura, si no también la perdición.
Esto es a ti que eres tan inasible,
a ti y únicamente a ti.
Perseguir tu olor a frío de montaña
tu olor a noche
vertir la estela de tu piel
sentir las pisadas de las yemas de tus dedos
conocer las heridas que tus ojos van abriendo
y tragarmelas hasta disolverlas
amortiguando cada aspera sonrisa.
Solo descubrir la dulzura de cada beso trasnochado
aunque tus ojos causen adicción,
ser vergel de tus sentimientos.
Te pienso,
te invoco suave,
desafiante con cada palabra hoy confesada.
Mientras saboreo tu roze
siento lo cálido que eres
y te miro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mis letras se las dedico a usted que lee.