jueves, 14 de febrero de 2013

En esta recóndita y fina noche estrellada
puedo divisar en el cielo una sensación de tranquilidad
tal parece ser que puedo tocarla
así como cuando cierro mis luceros y puedo acariciar
lo que mi corazón quiere sentir
y canta, canta para mi
entre tantas palabras que parece una bella melodía
me abraza sintiendo con ligereza un viento suave 
la felicidad que irradia el cielo es más grande que el propio sol,
ve que en el color del cielo no hay oscuridad.

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