"Que cuando nuestras piernas estén cansadas podamos caminar con la fuerza que existe en nuestro corazón. Que cuando nuestro corazón esté cansado, incluso así podamos seguir adelante con la fuerza de la Fe"
Hace meses que no tomaba mi corazón y lo repartía en pedazos a través de las palabras, hace años que no me envolvía en el calor de los versos, en el amor de aquellos brazos que suenan al compás de las estrofas. Hace días que mi corazón no resuena más mi voz se quiebra y no sé que hago aquí. Me envuelvo en el susurro de la noche, en los grillos que tararean cuando el frío quema y trató de seguir, más que un día lluvioso y que la noche tenebrosa me oculto entre las sombras. La tiniebla me nombra y yo sigo sentada con las manos entre lazadas esperando llegue a mí, más las rosas se marchitan, ya mi vida sigue, el tiempo no se detiene pero lo tengo presente conmigo aquí. Y no sé que hacer, suena el tic tac del reloj y los años vuelan cual si fueran hojas de aquel árbol que dejo caer sus ramas en aquel otoño pues su vida sigue y la mía también. Tomaré otro rumbo con la misma brecha y la misma montaña que he visto por siempre delante de mi, el terreno es difícil pero el paisaje no cambia y cuando él vuelva yo estaré ahí, con el cansancio de la piedra que voy cargando con fuerza, hay mucho cansancio pero más no falta en mi la fe, pues cada minuto sobre mi es un minuto más cerca de él.
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