jueves, 22 de septiembre de 2016

Reseña "La chica del tren" -Paula Hawkins

Está noche quiero compartir con ustedes mi experiencia a través de está historia mientras escuchó una melodiosa flauta, música estilo budista. 

Mientras caminaba por las librerías, en más de una ocasión la portada del libro llamo mi atención, claramente no soy de las personas que buscan reseñas de los libros mediante la web antes de comprarlos, me declaro tener un buen sentido para cuando se trata de seleccionar muy buenas obras, o al menos eso creó yo. Hasta que una tarde apareció el libro frente a mis ojos forrado de un papel oscuro, que más que opacarlo, me hacía apreciarlo mejor. 

Tú no la conoces. Ella a ti, sí. Frase que hace volar tu imaginación antes de abrir la portada del libro, escrito por una periodista Británica, ahora bien reconocida por está interesante novela, la cuál hace que quieras mantenerte despierto toda la noche antes de cerrar las páginas del libro. La narración es muy detallada al principio y lo esencial es lo que sus ojos miran...

Conmocionada ella, Rachel una joven desastrosa por la pérdida de su amor, trata de controlar sus emociones desahogandolas en el alcohol, incluso, siento su soledad derramándose sobre mis brazos, siendo ésta la acompañante más preciada en su historia, cegada ante el inmaculable y bien visto Tom, un hombre egocéntrico y lo describiría yo, frío. Ella divagando, siempre imaginando, creando y atesorando sus recuerdos...Cuando aparece Jess y Jason, a partir de aquí la historia se vuelve misteriosa, ellos la pareja ideal, de buen gusto, amándose o al menos eso aparentan ante los ojos de Rachel. 

Sufriendo por su querido Tom el cual solo se amordaza en los brazos de Anna, su querida Anna, mientras la triste Rachel quebrada sin rumbo fijo, yendo y viniendo, viviendo y muriendo. 

No, no es una historial con principio ni final feliz, debo decir que es incluso confusa, probablemente muy intuitiva para los que han leído libros cómo los de Stephen King. 

Aquí un párrafo:

"Me siento como si ya estuviéramos discutiendo aunque la pelea sólo tenga lugar en mi imaginación. Y en mi cabeza, los pensamientos dan vueltas y más vueltas, vueltas y más vueltas.
Tengo la sensación de que me ahogo.
¿Cuándo comenzó esta casa a ser tan jodidamente pequeña? ¿Cuándo mi vida a ser tan aburrida? ¿Es esto lo que de verdad quería? No puedo recordarlo. Lo único que sé es que hace unos pocos meses me sentía mejor y ahora no puedo pensar, ni dormir, ni dibujar. La necesidad de huir se está volviendo abrumadora. Por las noches, puedo oír en mi cabeza un susurro bajo pero implacable e incontestable: "Escápate". Cuando cierro los ojos, mi cabeza se llena de imágenes de vidas pasadas y futuras, las cosas que soñé que quería, las cosas que tenía y tiré. Me resulta imposible relajarme, pues todo aquello en lo que pienso me lleva a un callejón sin salida"

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