Haruki Murakami ha sido el más emblemático escritor Japones de todos los tiempos, reconocido por su única y especial manera de hacer de sus letras un cataclismo mundial. En esté libro Murakami plasma la vida desde niño de un hombre común de Japón, obra que es considerada una de las mejores que nos ha regalado y no está de más mencionar que año con año ha sido uno de los principales nominados para el premio Nobel de Literatura.
Al sur de la frontera, al oeste del sol es para mí uno de los mejores libros que he leído, la historia que guarda me ha hecho gozar tan melodiosamente de una tristeza que al final me llena de felicidad y satisfacción, hará temblar tu corazón, querrás cerrar los ojos de tan nostálgico contenido pero querrás abrirlos al descubrir un esperanzador final, ese al que solo las personas de mente fuerte y corazón sincero pueden llegar.
Descubres la portada y miras a Shimamoto, difícil de describir, imposible de descubrir, ella, una niña que disfruta de la música clásica, de las historias entre valles que solo comparte con el que será el amor de su vida, Hajime. Él con su vida solitaria, aprende a descubrirse a sí mismo pero hay algo que para siempre lo dejará marcado: Izumi, sin embargo descubre la belleza de la calidez contemplando a Yuyiko, es en su regazo donde descubre su puerto, su hogar.
Mediante está obra descubres que vivir no solo es el hoy, si no el camino que recorres, aprendes a perdonar, a renacer y a liberar todo lo ocupado por tu ser, ese el que se alimenta de libertad, en cuanto tomes el libro en tus manos tu mente se expandirá y tus sentimientos comenzarán a flotar, al recorrer el mismo camino que Hajime podrás toparte con una parte de ti, dónde existe el ayer, pero también existe el hoy y guarda para ti un horizonte bello y fructifero.
Les dejo unos fragmentos, los favoritos de está noche:
"Hay una realidad que demuestra la verdad de un hecho. Porque nuestra memoria y nuestros sentidos son demasiado inseguros, demasiado parciales. Incluso podemos afirmar que muchas veces es imposible discernir hasta qué punto un hecho que creemos percibir es real y a partir de qué punto sólo creemos que lo es. Así que para preservar la realidad como tal, necesitamos otra realidad -una realidad colindante- que la relativice. Pero, a su vez, esta realidad colindante necesita una base para relativizarse a sí misma. Es decir, que hay otra realidad colindante que demuestra, a su vez, que ésta es real. Y esta cadena se extiende indefinidamente dentro de nuestra conciencia y, en un cierto sentido, puede afirmarse que es a través de esta sucesión, a través de la conservación de esta cadena, como adquirimos conciencia de nuestra existencia misma."
"Shimamoto me miraba sin decir nada. En sus labios flotaba aún aquella pálida sonrisa. Una sonrisa serena que nada podía empañar. Una sonrisa que no me mostraba lo que se ocultaba tras ella. Frente a aquella sonrisa, por un instante estuve a punto de perderme, de olvidar mis propias emociones. Acabé por no entender ni dónde estaba ni hacia dónde miraba.
Sin embargo, poco después, logré hallar las palabras adecuadas:
-Te quiero."

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Mis letras se las dedico a usted que lee.