viernes, 1 de octubre de 2010

Estrofa IV. A tu mirar

De tantos colores como las plumas de un pavorreal
Tan tierna que ni los delfines la han de imitar
El mar es tan poco profundo que el obscuro color de tus ojos es reflejo
De la noche constelada inmersa de tanta luz
Ópera, ardiente y honesta que antes serías felino
Emerge de ese ocaso donde comienza la noche
Y amanece mirando los rayos del sol
No siendo fría que es como estar en un puerto no vacio.

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