Salvador DalíEl velo de la noche nos envuelve en el limbo
de aquellos años que fueron de independencia,
con alas enormes gritando ser libres
para dejarse volar.
Cubierto de llanto su rostro mudo permanece
detrás del mío que como una sombra
me cobija la piel enardecida y desnuda,
la sangre de aquel entonces cubre el piso
y sobre el se forma un espejo
donde queda tendida la imagen pálida de todo,
esos rostros ásperos llaman desesperados
a mi terca lengua, mis pulmones se queman,
mi garganta arroja cenizas
y yo aleteo el aliento del ave lira
que me corta la piel como si fuera cristal;
esto emerge de la noche
que no dejó dormir a los muertos inocentes
que sólo exclamaron un poco de furia en la orilla de su boca,
que hicieron un nido independiente.
Mi olfato avanza seguro sobre agua de espinas
y a tientas poco a poco el cielo cesa,
con ustedes brindo por la victoria bebiendo dolor
que hierve y quema mi tez de tanta furia,
exclamo líneas acompañadas de voces
que me han mostrado las heridas de la soledad.
Hoy planto escombros, ruinas que admirarán después,
costras que mordieron plantas en la tierra
donde renacieron recobrando fuerzas.
Esta noche recito versos que yacen de ave lira,
de la roca tras una suave sombra
que eleva la mirada
con profunda y silenciosa presencia,
que inhala revoluciones con gritos de dolor callado
y que hoy con esa voz de ave lira canto yo.
de aquellos años que fueron de independencia,
con alas enormes gritando ser libres
para dejarse volar.
Cubierto de llanto su rostro mudo permanece
detrás del mío que como una sombra
me cobija la piel enardecida y desnuda,
la sangre de aquel entonces cubre el piso
y sobre el se forma un espejo
donde queda tendida la imagen pálida de todo,
esos rostros ásperos llaman desesperados
a mi terca lengua, mis pulmones se queman,
mi garganta arroja cenizas
y yo aleteo el aliento del ave lira
que me corta la piel como si fuera cristal;
esto emerge de la noche
que no dejó dormir a los muertos inocentes
que sólo exclamaron un poco de furia en la orilla de su boca,
que hicieron un nido independiente.
Mi olfato avanza seguro sobre agua de espinas
y a tientas poco a poco el cielo cesa,
con ustedes brindo por la victoria bebiendo dolor
que hierve y quema mi tez de tanta furia,
exclamo líneas acompañadas de voces
que me han mostrado las heridas de la soledad.
Hoy planto escombros, ruinas que admirarán después,
costras que mordieron plantas en la tierra
donde renacieron recobrando fuerzas.
Esta noche recito versos que yacen de ave lira,
de la roca tras una suave sombra
que eleva la mirada
con profunda y silenciosa presencia,
que inhala revoluciones con gritos de dolor callado
y que hoy con esa voz de ave lira canto yo.
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Mis letras se las dedico a usted que lee.