Besos,
suaves como tu piel.
Esos, que me hacen
llorar de placer.
De esos, que clavan espinas
como si fueran de papel.
Versos, de pasión loca
para atarme a tu sien.
Suaves, tus manos agotadas
que queman mi ser.
Que me hacen, perforar el suave silencio
inexistente.
Que clavan espinas, de pasión galante
ardiente y tenaz.
De pasión loca, abriendo centímetro
a centímetro cada poro sobre tu piel.
Tus manos agotadas, de una sustancia loca
y peligrosa.
Perforar el suave silencio, con tu agotamiento
mezclado con la inercia de nuestra piel.
De pasión galante, que solo yo he de entender
pues estas bajo mi propio ser.
Abriendo centímetro, de nuestra soledad
inerte.
De una sustancia loca, que se llama
el té de las tres.
Con tu agotamiento, sintonizado desde un minuto
de dos hasta llegar a tres.
Que solo yo he de entender, bebiendo
de tus manos cada azúcar.
De nuestra soledad, acompañados
de una noche inmersa en la oscuridad.
Que se llama, mi piel encima.
Sintonizado desde un minuto, con el
tic tac de ese reloj amordazado.
Bebiendo, el té de las tres.
Acompañados, y mi piel encima
amordazada con el té de las tres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Mis letras se las dedico a usted que lee.