
La luna llora un mar de amor osado
porque esta celosa del viento
ya que este toca suave al desierto,
tonta! que solo sabe sucumbar al mar
y llenarlo de lágrimas.
Un desierto que se interna con el esplendor de la luna
que a poca luz se confunde con besos
pero estos se los roba el viento
como si fueran versos.
Un desierto seco como los recuerdos
sumergidos en las olas del mar
que arden como las brasas de un fuego
y ni la luna llorando entiende al invierno.
Hay un mar de dolor cansado
bailando todas las noches sin acordes,
y una taza de café a las nueve que hiere sin fin
cuando el calor evaporizado se extiende sin rumbo.
Soñando estatuas sin calor
sin dolor, sin perdón,
porque esta celosa del viento
ya que este toca suave al desierto,
tonta! que solo sabe sucumbar al mar
y llenarlo de lágrimas.
Un desierto que se interna con el esplendor de la luna
que a poca luz se confunde con besos
pero estos se los roba el viento
como si fueran versos.
Un desierto seco como los recuerdos
sumergidos en las olas del mar
que arden como las brasas de un fuego
y ni la luna llorando entiende al invierno.
Hay un mar de dolor cansado
bailando todas las noches sin acordes,
y una taza de café a las nueve que hiere sin fin
cuando el calor evaporizado se extiende sin rumbo.
Soñando estatuas sin calor
sin dolor, sin perdón,
sin resignación
pero sobre todo sin amor.
pero sobre todo sin amor.
Moldeando con un silencio
cada respiro que se desvanece,
esperando que esa cajita llena de recuerdos
se evapore hasta confundirlos con besos.
Y así todos los recuerdos se los lleva el viento
como si fueran arena en el desierto.
Pobre luna que finge estar bien
mostrando todas sus caras
como si fuera la primera vez.
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Mis letras se las dedico a usted que lee.